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viernes, 15 de agosto de 2008

Disparos.



La asfixia de tu lengua en mi lengua,
Masturbando esperanzas,
Eyaculando lágrimas,
Me quemo señores,
Que es lo mismo que decir:
Que nunca te tuve.

Aspiro tu perfume, preparo el arma
Y disparo en silencio.
Espero tu sangre derramada,
Tus piernas inmóviles,
Y tus manos apretadas.

Mi cuerpo resiste la tentación,
De apresurar una marca,
Mi corazón late frenético,
Mi amor descansa.

Suelto el arma
Dejo caer la última lágrima,
Y otra precoz esperanza,

Me quemo señores,
Qué es lo mismo que decir,
Que nunca te tuve.


2 comentarios:

sebastian camargo dijo...

dolor de vieja arboleda... mejor sentirlo que guardarlo... a las heridas hay que dejarlas sangrar

Nunca Cancion dijo...

asi sera...
abraxo y gracias por desvirgar este burdo blog....